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jueves, 2 de octubre de 2008

Piano man

Debe haber una extraña mezcla de coraje y narcisismo en la decisión de lanzar un disco a sólo piano y voz. Coraje de enfrentarse a la desnudez propia de las canciones, a su estado más primitivo, y narcisismo en su acepción de completud, en el convencimiento de que ese es el estado que les hace más justicia.
Algo de eso debe haber movido a Fito Páez a editar “Rodolfo” (2007), su décimo sexto disco, sin contar otras tantas colaboraciones (grabó La la la con Luis Alberto Spinetta, Enemigos íntimos con Joaquín Sabina, compuso para Juan Carlos Baglietto, Fabiana Cantilo y siguen las firmas).
Pero el romance del rosarino con su piano se remonta mucho más allá de los doce temas que componen la placa. Ya en su debut, Del ´63 (1984), “La rumba del piano” –que poco tiene del ritmo cubano y mucho de Clics Modernos, como el resto del disco- resume la relación simbiótica entre música, músico e instrumento: “Mi piano un poco soy yo, yo soy un poco de él”, confiesa sobre su “hermano de soledad”.
En Rodolfo, la intimidad convierte a la melodía en la gran protagonista. Y se sabe, el rosarino no es un gran cantante, pero logra hacer de eso todo un estilo y, lo que es más importante, logra parir líneas melódicas que son necesariamente suyas. Hay una forma de decir, una métrica, un grado de exceso en ciertos fraseos, que sólo le quedan bien a él.
En cuanto a lo lírico, los temas (no las canciones, sino el de qué hablan) son los de un tipo maduro. Fito ahora es Rodolfo y el amor se le antoja trascendente, absoluto (“pero al fin, si es amor, cruzará huracanes y tormentas” canta en “Si es amor”; “el amor se entrega, no hace falta recibir” en “Vas conmigo”; “igual está el amor, no se puede parar, los chicos en el cuarto de al lado” en “El cuarto de al lado”).
Hay también algo de su romance con el séptimo arte y esas letras que quisieran ser guiones, como la de “Sofi fue una nena de papá” y “El verdadero amar”. Y claro, hay instrumentales (“Nocturno en sol” y “Waltz for Marguie”) porque el piano de Fito a veces habla en su idioma.

sábado, 12 de julio de 2008

En off II

Si la música es funky, los intérpretes son hombres tatuados y ligeros de ropa y aparecen ilustres desconocidos (common people), usted se encuentra ante un videoclip de Red Hot Chili Peppers.

lunes, 26 de mayo de 2008

Virtudes orientales

Generó suspiros en las damas, envidia en los caballeros e hizo que todos se preguntaran si su mayor virtud es su sensibilidad como cantante, su mirada aguda como compositor, su versatilidad como intérprete, su refinado gusto para la arquitectura de climas y texturas, o su humildad en el trato con el público. Y los dejó a todos indecisos.

Jorge Drexler volvió a Buenos Aires y, con la excusa de presentar su disco Cara B, el 22 y 23 llenó el escenario del Gran Rex con sus criaturas minimalistas. A fuerza de voz, guitarra y samplers (algunos capturados en vivo), el uruguayo tejió una lista de más de dos horas donde no faltaron Deseo, Salvapantallas, Sea y las más recientes Inoportuna, Soledad y Disneylandia.

Participaron Matías Cella y Carlos Campón con instrumentos no convencionales, tan raros pero tan apropiados para la propuesta siempre única del cantautor. La noche dejó tiempo para versiones de "La Pomeña" del Cuchi Leguizamón, "Dance Me to the End of Love" de Leonard Cohen y "Lontano, lontano" del italiano Luigi Tenco.

Mención especial para "El pianista del ghetto de Varsovia" y una puesta que, sin más artilugio que un reflector, heló la sangre.




lunes, 5 de mayo de 2008

"Internet promueve el movimiento independiente"

Qué mejor ámbito para la charla que la acústica de un estudio de grabación. Y qué mejor interlocutor para hablar de música que un músico que, además, se dedica a producir bandas independientes. Con esas premisas en mente, visitamos al señor Ricky Sáenz Paz en El Ombligo, quien nos regaló su visión sobre la relación del arte con las nuevas tecnologías. Enjoy it.

¿Considerás, como han dicho algunos colegas tuyos, por ejemplo León Gieco, que la descarga ilegal de música vía Internet atenta contra tu trabajo?

No, directamente no atenta contra mi trabajo, porque como músico, yo lo que quiero es tocar y que la gente escuche mi música y venga a los shows. Entonces, cuanta más difusión tenga mi música, mejor. Y por dónde vaya esa difusión a mí mucho no me afecta ni me importa.

Capif inició una demanda por sumas de hasta 12 mil pesos a casi cien usuarios de Internet que descargaron música en forma ilegal. ¿Creés que es una medida efectiva?

A mi me suena más a manotazo de ahogado. Hay algo que está pasando y que es imparable. Es similar a cuando, antes, yo iba a comprar un disco y todos mis amigos se lo grababan en cassette. Sólo que antes era mucho más lenta la expansión ilegal de la música, pero existía. Pero con el advenimiento de Internet, la cosa creció de manera geométrica. Y me parece una locura castigar a alguien que está usando algo que está ahí para ser usado. En todo caso, castigá a Emule, a Limewire, a los sitios que te permiten hacer esas conexiones pero no castigues a la gente.

¿Ves alguna solución para este problema que enfrentan las discográficas?

Es que tampoco veo un problema. Lo que sí veo, pero esto no es nuevo, es que las compañías discográficas cada vez son más chicas, porque justamente, Internet promueve el movimiento independiente. Cuando yo empecé a tocar, la única manera de que te grabaras es que tuvieras éxito. Entonces venía alguien de una compañía y te hacía un disco. Ahora, yo muchas veces me encuentro grabando discos para bandas que nunca tocaron en vivo. Hoy en día, grabar es una cosa super importante para difundir tu música, conseguir lugares para tocar…así que lo que veo es una cosa evolutiva. En todo caso es un problema para los que habían apostado a los intereses discográficos, y van a tener que ver de dónde sacan la guita ahora.

Desde que apareció el formato mp3, se dice que el CD está en vías de extinción. ¿Estás de acuerdo?

Yo creo que el disco, como objeto artístico, falta mucho para que desaparezca. Pero cuando eso pase, ya no va a haber más idea de obra sino idea de canción. Esa es una visión muy capitalista de la cosa, donde todo es un bien comerciable, donde te olvidás del arte, de la expresión. A mi me encanta armar un disco y que ese disco sea un viaje, que pases de una canción a otra y que pongas un tema oculto diez minutos después de que terminó, eso es arte y espero que no desaparezca. Porque si no, es como si te compraras un dedo de mármol, una nariz de mármol y de a poquito vayas armando tu estatua. No, lo lindo es ver lo que hizo Rodin, ver ese pensador, la obra terminada. Lo que pasa es que la canción existe, cada vez más, como bien de consumo, por eso está la cosa de ver cuál es el hit, porque estamos inmersos en una sociedad donde todo es consumo y venta.

Ahora que estás grabando bandas y tenés oportunidad de escuchar nuevas propuestas ¿qué pasa con la calidad del material?

Mi experiencia, en Argentina, 2008, es que los músicos siguen preocupados por su sonido. Aunque después lo terminan subiendo a myspace y suena todo como el orto, pero bueno, por lo pronto se difunde. Y eso está bueno, que se difunda, no importa el canal. De golpe entrás a myspace y escuchás cosas de Soda Stereo y de ahí saltás a uno que no lo conoce ni su mamá y de ahí saltás a otro que está en México y de ahí saltás a otro que está en China y saltás a otro que está a la vuelta de tu casa y todos hacen música y de algún modo eso iguala un poco a todos. Y eso me gusta.

Para Revista De Acá

lunes, 14 de abril de 2008

Gente grande

El pasado 11 y 12 de abril, Los Tipitos desembarcó en la calle Corrientes, como lo había hecho ya en 2006 para registrar Tipito Rex. Esta vez, la convocatoria fue en el teatro Opera, y el motivo, presentar los trece temas de su última producción (onceava de su carrera), Tan Real, que vio la luz hacia fines de 2007 de la mano de Pop Art Discos.

Reunidos por primera vez en 1994 en la ciudad de Mar del Plata, Raul Ruffino (voz y guitarra), Federico Bugallo (bajo), Walter Piancioli (teclado) y Pablo Tevez (batería), saltaron a la fama en frecuencia modulada de la mano de “Brujería”, el corte de su disco Armando Camaleón. Editado en 2004 por EMI, la placa de fresco pop-rock supo tener sus otros minutos de gloria en el éter con “Silencio”, “Campanas en la Noche” y “Algo”.

Ganador del premio Gardel 2008 en la categoría “Mejor Álbum Pop”, Tan Real retoma la frescura pop de su antecesor y la tamiza desde una perspectiva más madura, más mainstream. El sonido es prolijo, medido, y aún en los momentos más rockeros (como puede ser Te vas, con el “Negro” García López en guitarra y Claudio O’Connor en voz), se nota que los excesos no son parte del plan.

Sin embargo, el vivo les devolvió la calidez que supieron cultivar con tanto show en la peatonal gessellina. Vestidos de impecable etiqueta, tal como los encuentra la portada del disco, la primera mitad del show llegó junto a Tan Real, Más allá de los dos y la bellísima Sábados blancos (desde Armando Camaleón).

La velada trajo algunas dificultades en el sonido, pero no alcanzaron a opacar la precisión del ensamble, que logra su pico máximo en los arreglos vocales. Hacia el final del primer segmento, fue el turno de Silencio y el público hizo real aquello de “un montón de bocas como parlantes que saturan el aire”. El paso al intervalo lo dio “Vívelo” y la vibrante participación del Hendrix vernáculo: el “Negro” García López.

Diez minutos más tarde, el combo volvió a las tablas ya “de entrecasa”: jeans, remeras, zapatillas. Los cuatro desenfundaron las guitarras acústicas y le regalaron a sus fans más antiguos un popurrí de sus primeras composiciones, en el que se destacaron las dotes del baterista Pablo Tevez, que a su pericia con los parches agregó un excelente desempeño con las cuerdas y la voz.

Luego sí, fue el momento de los clásicos y con ellos, de mostrar la faceta más rockera, que incluyó Basta para mí, En el cielo, la furiosa Trip, y un final con Campanas en la noche. A esa altura, las butacas que habían engalanado el principio del show, se habían transformado en un obstáculo para las ganas del público de saltar y bailar.

El broche nada tuvo que ver con el repertorio tipito. Haciendo gala de su versatilidad y sentido del humor, se despacharon con un set ochentoso con coreografía “a lo Travolta” incluida: Billie Jean de Michael Jackson, Celebration de Kool & The Gang, Last train to London de Electric Light Orchestra y Funky Town, de Lipps Inc.

No importa cuál sea la vestimenta, el maquillaje o la ocasión. En una velada multifacética y brillante, Los Tipitos comprobaron aquella máxima que alguna vez soltó Andrés Calamaro: las melodías se cuidan solas.

domingo, 24 de febrero de 2008

Fiesta azteca

La banda mexicana Café Tacuba hizo bailar anoche a las más de tres mil personas que los siguieron hasta el teatro Gran Rex, donde en un enérgico show de casi tres horas reunieron temas de su última placa “Sino” con los clásicos de su carrera.

Rubén Albarrán (voz), Emmanuel “Meme” del Real (teclados), Quique Rangel (bajo) y Joselo Rangel (guitarra) salieron a escena a las 21.50 con “Seguir siendo” unido a “Tengo todo”, temas que también inauguran su última producción.

Albarrán (cuyo seudónimo actual es Cone Cahuitl), de traje y sombrero blancos, atrajo con su carisma habitual todas las miradas, que siguieron cada gesto, cada palabra, cada paso frenético por un escenario del que fue dueño absoluto desde el primer al último acorde.

Al público, compuesto por jóvenes de entre 20 y 30 años, poco le importaron las butacas a la hora de bailar con “Eo”, el pop electrónico de “Volver a comenzar", o la cadencia de “El outsider”, tema que las pantallas que completaban la escena acompañaron con imágenes urbanas de estética punk, como stencils y graffittis.

Para “Chica banda”, varias decenas de las damas del público aceptaron la invitación del vocalista para subir al escenario, donde saltaron, bailaron, y no perdieron oportunidad de demostrar su afecto por los músicos, hasta que finalmente levantaron al pequeño Rubén Albarrán en andas.

La principal característica del repertorio del combo mexicano, devenido en quinteto con la incorporación en vivo del baterista Luis Ledezma, es la de no detenerse a la hora de echar mano a distintos géneros, lo que les otorga un abanico rítmico que interpretan con soltura.

Lejos de restarles consistencia, la amplitud estilística les brinda la oportunidad de mostrar un excelente manejo de los climas y matices, tanto en lo compositivo como en el ensamble, coronado por la simpática torpeza de algunos intentos coreográficos, con más aire de parodia que pretensiones.

El extenso show tuvo lugar para la reminiscencia folclórica del clásico "Ingrata", los aires latinos de "El puñal y el corazón", el pop romántico de "Eres", el valsecito melancólico "Medio día" y la alegría circense de "El fin de la infancia".

Luego de una hora y media de recital, lo que en principio presagiaba un breve segmento de bises, se convirtió en una segunda mitad del show, en la que la banda, uno de los principales referentes de la escena actual del rock en español, accedió a los pedidos del público para continuar con la lista de temas.

Fue el turno de “María”, “El metro”, “Persianas”, la coreada “Cómo te extraño” y el cierre con “Y es que”, del disco Sino, última producción de los mexicanos que, sin necesidad de más artilugios que la música y el carisma, dejaron al público con ganas de una nueva visita.

martes, 11 de septiembre de 2007

Rock doble mano (*)

En la localidad bonaerense de Munro hay una calle en la que nunca pasa nada. “Maquinista Carregal” se llama, en honor al primer conductor ferroviario que tuvo el país. Como todo barrio que se precie, hay una banda. Como la mayoría de las bandas, supo ser un grupo de amigos que trató de encontrar algo que hacer los sábados a la tarde, algo que preferentemente sirviera para conquistar mujeres y vivir sin trabajar.
“Atropello Carregal” se bautizaron, con ganas de celebrar la ironía de que algún día un accidente salve a su calle de la abulia. Juan Franke (voz), Guido Parisi (guitarra), Gonzalo Fernández (guitarra y coros), Ignacio Basello (bajo) y Juan Manuel Fernández (batería) supieron traducir la aparente contradicción del nombre en un EP de cinco temas tan sólidos como sorpresivos. “Ecléctico” debiera ser el título de la batea que lo albergue en la disquería.
Como Jeckyl y Hyde, en Atropello Carregal conviven Led Zeppelin con Los Piojos, Divididos con Zappa, y ninguno de ellos parece advertir demasiado la presencia del otro. Ahí está el rock de “Vanidad huerfanita” y su letra mitad autorreferencial, mitad paródica (“te vi sudar al ritmo loco de los pibes/ y cuando el show termina/ sos un superhombre en boliches/ de neohippies cultas”), el funk rabioso de “Fundación rejas y cerraduras”, la impronta rioplatense y dócil de “Desesperadas”, la casi grunge “Todo allá” y el rocanrol con cita beatle de “La vida no garpa”. Cinco temas, cinco músicos, mil influencias, un click. El disco está disponible para su descarga online, desde el sitio de la banda: www.atropellocarregal.com.ar.



(*) Para Revista De Acá

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Las nuevas olas (*)

El pasado domingo, las bandas bonaerenses Sobretodo en invierno y Atropello Carregal fueron selecionadas entre un total de ocho finalistas para participar del Festival Pepsi Music 2007.
El concurso involucró más de mil demos, y entre los miembros del jurado estuvieron Jorge Durietz (ex Pedro y Pablo), Nito Mestre, Willy Quiroga (Vox Dei), Alambre González, Miguel Botafogo, y Mario Serra (ex Virus).

Luego del show, Gonzalo Fernández, Ignacio Basello y Juan Manuel Fernández (guitarrista, bajista y baterista de Atropello Carregal, respectivamente) charlaron con nosotros sobre la experiencia.

¿Qué bandas reconocen como influencia?
JM: Hay algo de Sumo, Los Piojos…Divididos es la que tenemos todos en común y es la que más influyó, y todo lo que hacemos siempre termina sonando fuerte. Después, hay otras cosas, a veces somos más agresivos, más oscuros, más tranquilos…y al ser más integrantes, tampoco queda tan asociado al sonido de trío. Está la canción también.

¿Cómo surgió la decisión de subir el EP a Internet?
JM: Fue complicado. Si querés ponerte en contra de la bajada gratis de Internet, para una banda chica, no llegás a nadie. Es la posibilidad más grande que tenés de llegar a mucha gente. La intención fue la difusión, y llegó a mucha gente. Se vio en las entradas a la página, en las bajadas del disco. Después, si gustó o no, es mérito del disco.

¿El material nuevo que va surgiendo, sigue la línea del EP?
JM: El sonido siempre cambia, van naciendo otras cosas. El demo, al ser 5 temas, es muy versátil. En principio fue la intención elegir temas distintos entre sí. Después, cuando ya estaba grabado, dudamos un poquito, porque pensamos que al ser una banda nueva que no conoce nadie, por ahí convenía poner temas más similares que ayuden a dar una personalidad más rápido. Igual la idea es el año que viene grabar un disco de 12 temas, que igual va a ser versátil, pero se puede encontrar más una línea.
I: El sonido propio lo formás con los años, si ya tenés un sonido super definido desde el primer disco ¿dónde está la sorpresa? Lo preferible es ir moldeándolo de a poco, lo vas descubriendo.
G: También el sonido y la particularidad, además de los años, te lo dan las buenas herramientas para decir “yo quiero sonar así”. Hay cosas que pensás en hacerlas de alguna manera y después, por una cuestión de recursos, no suenan como vos querías.
JM: Esa es una máscara para sacar: cuando más guita pongas, y más tiempo, herramientas de preproducción, estudio, experiencia, cambia solo el sonido. También el no meterle demasiada mano tiene su onda.

¿Cuáles son los próximos pasos?
I: Tenemos prevista una fecha el 14 de septiembre, antes del Pepsi. Después, hacer un par de fechas más hasta fin de año, y el verano dedicarlo a terminar de componer y hacer la preproducción para el disco nuevo. Arrancar el año que viene grabando, y poder estar sacando el disco durante el segundo semestre.

Para Revista De Acá

martes, 28 de agosto de 2007

Ruido de la civilización (*)

Arte controvertido y enigmático, show al mediodía en plena Avenida Corrientes, presentación en un estadio marplatense: producido artísticamente por los ex GIT Alfredo Toth y Pablo Guyot, “Civilización” llegó destinado a meter ruido. Después de los irregulares Verde paisaje del infierno y Máquina de sangre, que no lograron asimilar la solidez de sus predecesores, resta develar si la nueva producción de Los Piojos es capaz de retomar el rumbo firme y prometedor de los comienzos. Play.

La placa se compone de trece temas, en los que Andrés “Ciro” Martínez (voz, armónica, guitarra y coros), Miguel “Micky” Rodríguez (bajo, voz y coros), Daniel “Piti” Fernández (guitarra, coros), Gustavo “Tavo” Kupinski (guitarra, bandoneón, coros), Sebastián Cardero (batería, coros), Facundo “Changuito” Farías Gómez (percusión, coros) y Miguel “Chucky” De Ipola (teclados, hammond, pianos) vuelven a reformular su tradicional mixtura de rock stone y géneros rioplatenses.

El primer mérito de Andrés Ciro Martínez (y no el único) fue conservar la espontaneidad y la calidez que comunica en vivo. En un momento de la carrera –como es la edición de un noveno disco, séptimo en estudio-, donde todo tiende a consolidarse, a asentarse, a continuar, el vocalista apuesta a la versatilidad y no se conforma: suelto, explota al máximo sus dotes de buen decidor y deja claro desde el primer verso de la inaugural “Manjar” de qué se trata el liderazgo.

La madurez general se hace evidente en un refinamiento de los arreglos, notorio de manera clara en las guitarras y una mayor preponderancia de los teclados. “Pacífico”, el corte de difusión, rescata la sutileza lírica de los primeros discos: “ahora que soy silbido de alguien que sale a andar, veo otro cielo alrededor” canta Ciro, y plasma el vértigo de la escalera a la fama.

“Bicho de ciudad” se introduce entre guitarras acústicas y percusión, a lo que se suma un arreglo de cuerdas intentando sumarle un poco de dramatismo a la clásica simpleza cancionera. Finalmente, la veta urbana aflora, y las guitarras eléctricas prometen un futuro hit. La cuota rockera queda cubierta con la energía de “Hoy es hoy” y los riff filosos de “Cruces y flores” y “Unbekannt”. El infaltable lento llega con “Difícil”, una balada todo terreno que cumple con todos los clichés del género, y no tiene nada que envidiarle a las creaciones foráneas.

El mosaico de géneros se va componiendo con “Civilización”, un reggae con aires andinos en clave ecológico-apocalíptica, inspirado en un sueño de Andrés Ciro en el que lo visitaba Manu Chao. Habrá lugar también para la parodia tanguera de “Pollo viejo”, dedicado al rocker devenido “adorno de SADAIC”, y el esbozo folklórico en “Salitral”, una pieza melancólica, oscura, con cierta reminiscencia rioplatense al “Gris” de Tercer Arco. La mezcla de percusión, guitarras acústicas y contrapuntos vocales que llevaron a su máxima expresión en Azul se vuelve a hacer presente en la diáfana “Basta de penas”.

Es probable que el estribillo de “Un buen día” (al que le pone la voz el bajista Miguel Rodríguez) se consagre como uno de los mejores del disco. El tema no luce hallazgo alguno en lo melódico, y es claro que el bajista no puede competir en el plano vocal con el frontman, pero las deficiencias expresivas quedan compensadas con creces gracias a la solidez y la potencia rítmica.

El cierre, con “Buenos días Palomar” devuelve a la banda al lugar que los vio nacer, el barrio arbolado del oeste de Buenos Aires donde “todo está como hace años, como ayer, como hoy”, y los deja cometer el pecado del artista consagrado: revisitarse. Los versos de “Chac tu chac”, tema homónimo de la primera producción, allá por 1992, vuelven disfrazados de coda. “Si vos querés estar libre, si querés alto volar, que haya un hachazo en tu ojo, pero una flor en tu ojal” parece seguir siendo la consigna piojosa. Responder a la pregunta de si es Civilización la bisagra hacia un nuevo ciclo, es tarea del tiempo.

(*) Para Revista De Acá

martes, 30 de enero de 2007

Deme dos

Confirmado: el trío de Hurlingham recluta aspirantes a los parches. ¿Los requisitos? conocer el repertorio y tener humildad y autocrítica.
Durante el verano, la banda se presentó en la costa y el interior del país, y el puesto fue ocupado por el ex-batero Jorge Araujo. La justificación del cambio fue una supuesta fractura en la mano sufrida por Catriel Ciavarella, pero según dejaron trascender sus allegados, el reemplazo era inminente.
Catriel sería el cuarto baterista que deja la banda, luego de Gustavo Collado (ex-La Sobrecarga, quien grabó Cuarenta dibujos ahí en el piso), Federico Gil Solá (que los acompañó en Acariciando lo áspero y La era de la boludez), y Jorge "Magoo" Araujo (Otroletravaladna, Narigón del Siglo, Vivo acá y Vengo del placard del otro).
Consultado por Página/12, Jorge “Killing” Castro, manager de Divididos, desmintió que se tratara de un reemplazo y afirmó que el plan del grupo es “tener la libertad de contar con dos bateristas, sin que haya preferencia por ninguno”.
Ahora, tener dos bateros para usar al que quieran cuando quieran es como contratar sesionistas. Ser sesionista no es ser parte de la banda, es ser un empleado.
Entonces, citando a nuestra bienamada Karina Olga Jelinek: "lo dejo a tu criterio".

viernes, 26 de enero de 2007

Presencia estelar

Un domingo de compra compulsiva de discos por Avenida Cabildo, encontramos “Ardimos”, la tercera producción de Estelares (completan la discografía Extraño Lugar, Amantes Suicidas y Sistema Nervioso Central). Alguien tenía que decirlo: los discos del combo más mainstream del under platense abren de puta madre. Sonaba el trío Bienvenida-Moneda Corriente-De la Hoya y no había vuelta atrás. Algo estaba pasando ahí…la corazonada había valido la pena.
Algunos meses, escucha de discografía completa, y recital en la Trastienda después, resumimos: son buenas canciones. Que en tiempos afterchabones no es poco. Son redondas, sencillas (no confundir complicaciones con calidad), algunas más amables que otras. Son fáciles de escuchar, pero sin caer en la chatura jinglera con fecha de vencimiento, y dejan entrever que, aún dentro del rock, sus integrantes se han permitido coquetear con otros géneros. Tal vez producto de esas incursiones, todos los temas tienen, en mayor o menor medida, una mezcla de milonga y sofisticación (cristal y vereda diría Fito) que hace difícil ponerle nombre y apellido a la influencia.
En retrospectiva, es para destacar cómo, después de tantos años en la ruta (se formaron a principios de los ´90) y sea el disco que sea, suenan sorprendentemente actuales. Frescos. Auténticos. Desde Estimados Clientes, nos sumamos al rumor periodístico que califica a "Sistema Nervioso Central" como uno de los principales lanzamientos discográficos de 2006, y esperamos verlos este año dando shows propios en grandes escenarios.
Los curiosos pueden escuchar los temas de los tres primeros discos online, desde el sitio oficial de la banda.