Pasado mañana se cumplen 14 años del atentado a la sede de la Amia. Y no es la intención de este post hablar de ese 18 de julio de 1994, ni de la marcha de la causa judicial, ni de la violencia, ni de la justicia. Ya habrá gente que se encargue mejor de esos menesteres.
El verdadero disparador de estas líneas es el spot de tv que la agencia BasevichCrea realizó con motivo del aniversario. La idea es “85 historias que no pudieron seguir su historia”. La pieza gráfica, por su parte, dice algo así como “si ese día seguía, 85 vidas seguían”.
No es fácil la comunicación institucional en estas circunstancias. Primero, porque el motivo no es grato, claro está. Hay otros aniversarios mejores, hay días del médico y días del abogado para mandar saluditos. Segundo, y más importante, porque se corren severos riesgos de caer en la frase hecha, en el sentimentalismo berreta o en el discurso grandilocuente.
Y esto es lo más llamativo de las piezas de este año, sobre todo la de tv. En spots de años anteriores, en institucionales sobre otras tragedias, lo fácil, lo corriente, es el llamado a la acción colectiva: el recurso “todos somos Cabezas”. Involucrar al receptor asimilándolo a la víctima e instarlo a reclamar justicia o medidas gubernamentales “porque a vos también te puede pasar”.
En cambio, BasevichCrea apeló a la individualidad, a la cotidianeidad de esas 85 vidas, a la particularidad de cada una de las 85 historias que esa mañana de invierno quedaron truncas. Alguien que tenía un suéter por terminar, alguien que quería ver a los Stones, alguien que llamó para avisar que estaba llegando. Gente. Y el instante en el que un otro decide que alguien se convierta en nadie.
Y así, por esos misteriosos caminos de la providencia, me encontré recordando aquel párrafo inicial de El Aleph de Borges. Esa mañana en que Beatriz Viterbo muere y su amado comprende que el universo empieza a cambiar de manera incesante e inevitable.
Y ahí está, creo, el hallazgo de estas piezas: comunicar a partir de esa grieta fatal, de esas 85 ausencias que no les faltan ni a los intereses internacionales, ni al gobierno, ni siquiera a la comunidad judía toda. La sociedad podrá entenderlas, pero sufrirlas, las sufre el que ese día esperaba a alguien que nunca llegó.
Mostrando entradas con la etiqueta palabritas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabritas. Mostrar todas las entradas
miércoles, 16 de julio de 2008
jueves, 3 de julio de 2008
Gracias a vos
Anoche se entregaron los premios Martín Fierro, circunstancia que me tiene muy sin cuidado excepto porque, casualmente, pude escuchar la dedicatoria de Jorge Lanata tras recibir el galardón a su labor en radio.
Años y años de entregas nos tienen acostumbrados a que cuando un fulano recibe la estatuilla, automáticamente se ve obligado a una serie de agradecimientos que siempre incluyen las frases "a la gente de Aptra", "al equipo de producción, un grupo hermoso sin el que esto no hubiera sido posible", "a mis compañeros" y/o "a mi familia".
Pues el director de Crítica de la Argentina anoche se salteó esa parte para ir directamente a lo que le interesa: su oficio. Nos evitó el bochornoso automasaje de ego (o nos mostró un método nuevo) y habló de la realidad. Esa realidad que día a día los medios construyen y que a veces coincide un poco con la que vemos, y a veces (como más de cien ya) que no.
Acá dejo el agradecimiento en cuestión para que lo vean, mientras brindo por su protagonista y sus ganas (simpáticas) de hacer periodismo siempre, en todos lados y a como dé lugar.
Años y años de entregas nos tienen acostumbrados a que cuando un fulano recibe la estatuilla, automáticamente se ve obligado a una serie de agradecimientos que siempre incluyen las frases "a la gente de Aptra", "al equipo de producción, un grupo hermoso sin el que esto no hubiera sido posible", "a mis compañeros" y/o "a mi familia".
Pues el director de Crítica de la Argentina anoche se salteó esa parte para ir directamente a lo que le interesa: su oficio. Nos evitó el bochornoso automasaje de ego (o nos mostró un método nuevo) y habló de la realidad. Esa realidad que día a día los medios construyen y que a veces coincide un poco con la que vemos, y a veces (como más de cien ya) que no.
Acá dejo el agradecimiento en cuestión para que lo vean, mientras brindo por su protagonista y sus ganas (simpáticas) de hacer periodismo siempre, en todos lados y a como dé lugar.
martes, 30 de enero de 2007
Hablemos claro

¿A quién se le ocurre decir que el actor "mantiene relaciones sexuales" con un equino?
Para mantener una relación, de cualquier tipo, tiene que haber por lo menos dos partes que estén de acuerdo.
El tipo se viola un caballo, o, en su defecto, protagoniza escenas de zoofilia con un equino. Pero no mantiene relaciones. Para eso, el caballo debería estar de acuerdo. Y antes de eso, debería comprender lo que sucede.
Pero, tratándose de un caballo, ¿cómo saberlo?
El eufemismo es un mal que nos afecta a todos.
Esta es una campaña de bien público.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
