miércoles, 16 de julio de 2008
Ausencias
El verdadero disparador de estas líneas es el spot de tv que la agencia BasevichCrea realizó con motivo del aniversario. La idea es “85 historias que no pudieron seguir su historia”. La pieza gráfica, por su parte, dice algo así como “si ese día seguía, 85 vidas seguían”.
No es fácil la comunicación institucional en estas circunstancias. Primero, porque el motivo no es grato, claro está. Hay otros aniversarios mejores, hay días del médico y días del abogado para mandar saluditos. Segundo, y más importante, porque se corren severos riesgos de caer en la frase hecha, en el sentimentalismo berreta o en el discurso grandilocuente.
Y esto es lo más llamativo de las piezas de este año, sobre todo la de tv. En spots de años anteriores, en institucionales sobre otras tragedias, lo fácil, lo corriente, es el llamado a la acción colectiva: el recurso “todos somos Cabezas”. Involucrar al receptor asimilándolo a la víctima e instarlo a reclamar justicia o medidas gubernamentales “porque a vos también te puede pasar”.
En cambio, BasevichCrea apeló a la individualidad, a la cotidianeidad de esas 85 vidas, a la particularidad de cada una de las 85 historias que esa mañana de invierno quedaron truncas. Alguien que tenía un suéter por terminar, alguien que quería ver a los Stones, alguien que llamó para avisar que estaba llegando. Gente. Y el instante en el que un otro decide que alguien se convierta en nadie.
Y así, por esos misteriosos caminos de la providencia, me encontré recordando aquel párrafo inicial de El Aleph de Borges. Esa mañana en que Beatriz Viterbo muere y su amado comprende que el universo empieza a cambiar de manera incesante e inevitable.
Y ahí está, creo, el hallazgo de estas piezas: comunicar a partir de esa grieta fatal, de esas 85 ausencias que no les faltan ni a los intereses internacionales, ni al gobierno, ni siquiera a la comunidad judía toda. La sociedad podrá entenderlas, pero sufrirlas, las sufre el que ese día esperaba a alguien que nunca llegó.
sábado, 12 de julio de 2008
En off II
jueves, 3 de julio de 2008
Gracias a vos
Años y años de entregas nos tienen acostumbrados a que cuando un fulano recibe la estatuilla, automáticamente se ve obligado a una serie de agradecimientos que siempre incluyen las frases "a la gente de Aptra", "al equipo de producción, un grupo hermoso sin el que esto no hubiera sido posible", "a mis compañeros" y/o "a mi familia".
Pues el director de Crítica de la Argentina anoche se salteó esa parte para ir directamente a lo que le interesa: su oficio. Nos evitó el bochornoso automasaje de ego (o nos mostró un método nuevo) y habló de la realidad. Esa realidad que día a día los medios construyen y que a veces coincide un poco con la que vemos, y a veces (como más de cien ya) que no.
Acá dejo el agradecimiento en cuestión para que lo vean, mientras brindo por su protagonista y sus ganas (simpáticas) de hacer periodismo siempre, en todos lados y a como dé lugar.
jueves, 26 de junio de 2008
En off I
Si The Tormentos hubiese existido en los ´60, musicalizaría todas las peleas del Batman de Adam West. Onomatopeya a-go-go, baby!
lunes, 26 de mayo de 2008
Virtudes orientales
Generó suspiros en las damas, envidia en los caballeros e hizo que todos se preguntaran si su mayor virtud es su sensibilidad como cantante, su mirada aguda como compositor, su versatilidad como intérprete, su refinado gusto para la arquitectura de climas y texturas, o su humildad en el trato con el público. Y los dejó a todos indecisos.
Jorge Drexler volvió a Buenos Aires y, con la excusa de presentar su disco Cara B, el 22 y 23 llenó el escenario del Gran Rex con sus criaturas minimalistas. A fuerza de voz, guitarra y samplers (algunos capturados en vivo), el uruguayo tejió una lista de más de dos horas donde no faltaron Deseo, Salvapantallas, Sea y las más recientes Inoportuna, Soledad y Disneylandia.Participaron Matías Cella y Carlos Campón con instrumentos no convencionales, tan raros pero tan apropiados para la propuesta siempre única del cantautor. La noche dejó tiempo para versiones de "La Pomeña" del Cuchi Leguizamón, "Dance Me to the End of Love" de Leonard Cohen y "Lontano, lontano" del italiano Luigi Tenco.
Mención especial para "El pianista del ghetto de Varsovia" y una puesta que, sin más artilugio que un reflector, heló la sangre.
lunes, 5 de mayo de 2008
"Internet promueve el movimiento independiente"
Qué mejor ámbito para la charla que la acústica de un estudio de grabación. Y qué mejor interlocutor para hablar de música que un músico que, además, se dedica a producir bandas independientes. Con esas premisas en mente, visitamos al señor Ricky Sáenz Paz en El Ombligo, quien nos regaló su visión sobre la relación del arte con las nuevas tecnologías. Enjoy it.
No, directamente no atenta contra mi trabajo, porque como músico, yo lo que quiero es tocar y que la gente escuche mi música y venga a los shows. Entonces, cuanta más difusión tenga mi música, mejor. Y por dónde vaya esa difusión a mí mucho no me afecta ni me importa.
A mi me suena más a manotazo de ahogado. Hay algo que está pasando y que es imparable. Es similar a cuando, antes, yo iba a comprar un disco y todos mis amigos se lo grababan en cassette. Sólo que antes era mucho más lenta la expansión ilegal de la música, pero existía. Pero con el advenimiento de Internet, la cosa creció de manera geométrica. Y me parece una locura castigar a alguien que está usando algo que está ahí para ser usado. En todo caso, castigá a Emule, a Limewire, a los sitios que te permiten hacer esas conexiones pero no castigues a la gente.
Es que tampoco veo un problema. Lo que sí veo, pero esto no es nuevo, es que las compañías discográficas cada vez son más chicas, porque justamente, Internet promueve el movimiento independiente. Cuando yo empecé a tocar, la única manera de que te grabaras es que tuvieras éxito. Entonces venía alguien de una compañía y te hacía un disco. Ahora, yo muchas veces me encuentro grabando discos para bandas que nunca tocaron en vivo. Hoy en día, grabar es una cosa super importante para difundir tu música, conseguir lugares para tocar…así que lo que veo es una cosa evolutiva. En todo caso es un problema para los que habían apostado a los intereses discográficos, y van a tener que ver de dónde sacan la guita ahora.
Desde que apareció el formato mp3, se dice que el CD está en vías de extinción. ¿Estás de acuerdo?
Yo creo que el disco, como objeto artístico, falta mucho para que desaparezca. Pero cuando eso pase, ya no va a haber más idea de obra sino idea de canción. Esa es una visión muy capitalista de la cosa, donde todo es un bien comerciable, donde te olvidás del arte, de la expresión. A mi me encanta armar un disco y que ese disco sea un viaje, que pases de una canción a otra y que pongas un tema oculto diez minutos después de que terminó, eso es arte y espero que no desaparezca. Porque si no, es como si te compraras un dedo de mármol, una nariz de mármol y de a poquito vayas armando tu estatua. No, lo lindo es ver lo que hizo Rodin, ver ese pensador, la obra terminada. Lo que pasa es que la canción existe, cada vez más, como bien de consumo, por eso está la cosa de ver cuál es el hit, porque estamos inmersos en una sociedad donde todo es consumo y venta.
Ahora que estás grabando bandas y tenés oportunidad de escuchar nuevas propuestas ¿qué pasa con la calidad del material?
Para Revista De Acá
lunes, 14 de abril de 2008
Gente grande
El pasado 11 y 12 de abril, Los Tipitos desembarcó en la calle Corrientes, como lo había hecho ya en 2006 para registrar Tipito Rex. Esta vez, la convocatoria fue en el teatro Opera, y el motivo, presentar los trece temas de su última producción (onceava de su carrera), Tan Real, que vio la luz hacia fines de 2007 de la mano de Pop Art Discos.
Reunidos por primera vez en 1994 en la ciudad de Mar del Plata, Raul Ruffino (voz y guitarra), Federico Bugallo (bajo), Walter Piancioli (teclado) y Pablo Tevez (batería), saltaron a la fama en frecuencia modulada de la mano de “Brujería”, el corte de su disco Armando Camaleón. Editado en 2004 por EMI, la placa de fresco pop-rock supo tener sus otros minutos de gloria en el éter con “Silencio”, “Campanas en
Ganador del premio Gardel 2008 en la categoría “Mejor Álbum Pop”, Tan Real retoma la frescura pop de su antecesor y la tamiza desde una perspectiva más madura, más mainstream. El sonido es prolijo, medido, y aún en los momentos más rockeros (como puede ser Te vas, con el “Negro” García López en guitarra y Claudio O’Connor en voz), se nota que los excesos no son parte del plan.
Sin embargo, el vivo les devolvió la calidez que supieron cultivar con tanto show en la peatonal gessellina. Vestidos de impecable etiqueta, tal como los encuentra la portada del disco, la primera mitad del show llegó junto a Tan Real, Más allá de los dos y la bellísima Sábados blancos (desde Armando Camaleón).
La velada trajo algunas dificultades en el sonido, pero no alcanzaron a opacar la precisión del ensamble, que logra su pico máximo en los arreglos vocales. Hacia el final del primer segmento, fue el turno de Silencio y el público hizo real aquello de “un montón de bocas como parlantes que saturan el aire”. El paso al intervalo lo dio “Vívelo” y la vibrante participación del Hendrix vernáculo: el “Negro” García López.
Diez minutos más tarde, el combo volvió a las tablas ya “de entrecasa”: jeans, remeras, zapatillas. Los cuatro desenfundaron las guitarras acústicas y le regalaron a sus fans más antiguos un popurrí de sus primeras composiciones, en el que se destacaron las dotes del baterista Pablo Tevez, que a su pericia con los parches agregó un excelente desempeño con las cuerdas y la voz.
Luego sí, fue el momento de los clásicos y con ellos, de mostrar la faceta más rockera, que incluyó Basta para mí, En el cielo, la furiosa Trip, y un final con Campanas en la noche. A esa altura, las butacas que habían engalanado el principio del show, se habían transformado en un obstáculo para las ganas del público de saltar y bailar.
El broche nada tuvo que ver con el repertorio tipito. Haciendo gala de su versatilidad y sentido del humor, se despacharon con un set ochentoso con coreografía “a lo Travolta” incluida: Billie Jean de Michael Jackson, Celebration de Kool & The Gang, Last train to London de Electric Light Orchestra y Funky Town, de Lipps Inc.
No importa cuál sea la vestimenta, el maquillaje o la ocasión. En una velada multifacética y brillante, Los Tipitos comprobaron aquella máxima que alguna vez soltó Andrés Calamaro: las melodías se cuidan solas.
