jueves, 26 de junio de 2008
En off I
Si The Tormentos hubiese existido en los ´60, musicalizaría todas las peleas del Batman de Adam West. Onomatopeya a-go-go, baby!
lunes, 26 de mayo de 2008
Virtudes orientales
Generó suspiros en las damas, envidia en los caballeros e hizo que todos se preguntaran si su mayor virtud es su sensibilidad como cantante, su mirada aguda como compositor, su versatilidad como intérprete, su refinado gusto para la arquitectura de climas y texturas, o su humildad en el trato con el público. Y los dejó a todos indecisos.
Jorge Drexler volvió a Buenos Aires y, con la excusa de presentar su disco Cara B, el 22 y 23 llenó el escenario del Gran Rex con sus criaturas minimalistas. A fuerza de voz, guitarra y samplers (algunos capturados en vivo), el uruguayo tejió una lista de más de dos horas donde no faltaron Deseo, Salvapantallas, Sea y las más recientes Inoportuna, Soledad y Disneylandia.Participaron Matías Cella y Carlos Campón con instrumentos no convencionales, tan raros pero tan apropiados para la propuesta siempre única del cantautor. La noche dejó tiempo para versiones de "La Pomeña" del Cuchi Leguizamón, "Dance Me to the End of Love" de Leonard Cohen y "Lontano, lontano" del italiano Luigi Tenco.
Mención especial para "El pianista del ghetto de Varsovia" y una puesta que, sin más artilugio que un reflector, heló la sangre.
lunes, 5 de mayo de 2008
"Internet promueve el movimiento independiente"
Qué mejor ámbito para la charla que la acústica de un estudio de grabación. Y qué mejor interlocutor para hablar de música que un músico que, además, se dedica a producir bandas independientes. Con esas premisas en mente, visitamos al señor Ricky Sáenz Paz en El Ombligo, quien nos regaló su visión sobre la relación del arte con las nuevas tecnologías. Enjoy it.
No, directamente no atenta contra mi trabajo, porque como músico, yo lo que quiero es tocar y que la gente escuche mi música y venga a los shows. Entonces, cuanta más difusión tenga mi música, mejor. Y por dónde vaya esa difusión a mí mucho no me afecta ni me importa.
A mi me suena más a manotazo de ahogado. Hay algo que está pasando y que es imparable. Es similar a cuando, antes, yo iba a comprar un disco y todos mis amigos se lo grababan en cassette. Sólo que antes era mucho más lenta la expansión ilegal de la música, pero existía. Pero con el advenimiento de Internet, la cosa creció de manera geométrica. Y me parece una locura castigar a alguien que está usando algo que está ahí para ser usado. En todo caso, castigá a Emule, a Limewire, a los sitios que te permiten hacer esas conexiones pero no castigues a la gente.
Es que tampoco veo un problema. Lo que sí veo, pero esto no es nuevo, es que las compañías discográficas cada vez son más chicas, porque justamente, Internet promueve el movimiento independiente. Cuando yo empecé a tocar, la única manera de que te grabaras es que tuvieras éxito. Entonces venía alguien de una compañía y te hacía un disco. Ahora, yo muchas veces me encuentro grabando discos para bandas que nunca tocaron en vivo. Hoy en día, grabar es una cosa super importante para difundir tu música, conseguir lugares para tocar…así que lo que veo es una cosa evolutiva. En todo caso es un problema para los que habían apostado a los intereses discográficos, y van a tener que ver de dónde sacan la guita ahora.
Desde que apareció el formato mp3, se dice que el CD está en vías de extinción. ¿Estás de acuerdo?
Yo creo que el disco, como objeto artístico, falta mucho para que desaparezca. Pero cuando eso pase, ya no va a haber más idea de obra sino idea de canción. Esa es una visión muy capitalista de la cosa, donde todo es un bien comerciable, donde te olvidás del arte, de la expresión. A mi me encanta armar un disco y que ese disco sea un viaje, que pases de una canción a otra y que pongas un tema oculto diez minutos después de que terminó, eso es arte y espero que no desaparezca. Porque si no, es como si te compraras un dedo de mármol, una nariz de mármol y de a poquito vayas armando tu estatua. No, lo lindo es ver lo que hizo Rodin, ver ese pensador, la obra terminada. Lo que pasa es que la canción existe, cada vez más, como bien de consumo, por eso está la cosa de ver cuál es el hit, porque estamos inmersos en una sociedad donde todo es consumo y venta.
Ahora que estás grabando bandas y tenés oportunidad de escuchar nuevas propuestas ¿qué pasa con la calidad del material?
Para Revista De Acá
lunes, 14 de abril de 2008
Gente grande
El pasado 11 y 12 de abril, Los Tipitos desembarcó en la calle Corrientes, como lo había hecho ya en 2006 para registrar Tipito Rex. Esta vez, la convocatoria fue en el teatro Opera, y el motivo, presentar los trece temas de su última producción (onceava de su carrera), Tan Real, que vio la luz hacia fines de 2007 de la mano de Pop Art Discos.
Reunidos por primera vez en 1994 en la ciudad de Mar del Plata, Raul Ruffino (voz y guitarra), Federico Bugallo (bajo), Walter Piancioli (teclado) y Pablo Tevez (batería), saltaron a la fama en frecuencia modulada de la mano de “Brujería”, el corte de su disco Armando Camaleón. Editado en 2004 por EMI, la placa de fresco pop-rock supo tener sus otros minutos de gloria en el éter con “Silencio”, “Campanas en
Ganador del premio Gardel 2008 en la categoría “Mejor Álbum Pop”, Tan Real retoma la frescura pop de su antecesor y la tamiza desde una perspectiva más madura, más mainstream. El sonido es prolijo, medido, y aún en los momentos más rockeros (como puede ser Te vas, con el “Negro” García López en guitarra y Claudio O’Connor en voz), se nota que los excesos no son parte del plan.
Sin embargo, el vivo les devolvió la calidez que supieron cultivar con tanto show en la peatonal gessellina. Vestidos de impecable etiqueta, tal como los encuentra la portada del disco, la primera mitad del show llegó junto a Tan Real, Más allá de los dos y la bellísima Sábados blancos (desde Armando Camaleón).
La velada trajo algunas dificultades en el sonido, pero no alcanzaron a opacar la precisión del ensamble, que logra su pico máximo en los arreglos vocales. Hacia el final del primer segmento, fue el turno de Silencio y el público hizo real aquello de “un montón de bocas como parlantes que saturan el aire”. El paso al intervalo lo dio “Vívelo” y la vibrante participación del Hendrix vernáculo: el “Negro” García López.
Diez minutos más tarde, el combo volvió a las tablas ya “de entrecasa”: jeans, remeras, zapatillas. Los cuatro desenfundaron las guitarras acústicas y le regalaron a sus fans más antiguos un popurrí de sus primeras composiciones, en el que se destacaron las dotes del baterista Pablo Tevez, que a su pericia con los parches agregó un excelente desempeño con las cuerdas y la voz.
Luego sí, fue el momento de los clásicos y con ellos, de mostrar la faceta más rockera, que incluyó Basta para mí, En el cielo, la furiosa Trip, y un final con Campanas en la noche. A esa altura, las butacas que habían engalanado el principio del show, se habían transformado en un obstáculo para las ganas del público de saltar y bailar.
El broche nada tuvo que ver con el repertorio tipito. Haciendo gala de su versatilidad y sentido del humor, se despacharon con un set ochentoso con coreografía “a lo Travolta” incluida: Billie Jean de Michael Jackson, Celebration de Kool & The Gang, Last train to London de Electric Light Orchestra y Funky Town, de Lipps Inc.
No importa cuál sea la vestimenta, el maquillaje o la ocasión. En una velada multifacética y brillante, Los Tipitos comprobaron aquella máxima que alguna vez soltó Andrés Calamaro: las melodías se cuidan solas.
domingo, 24 de febrero de 2008
Fiesta azteca
La banda mexicana Café Tacuba hizo bailar anoche a las más de tres mil personas que los siguieron hasta el teatro Gran Rex, donde en un enérgico show de casi tres horas reunieron temas de su última placa “Sino” con los clásicos de su carrera.
Rubén Albarrán (voz), Emmanuel “Meme” del Real (teclados), Quique Rangel (bajo) y Joselo Rangel (guitarra) salieron a escena a las 21.50 con “Seguir siendo” unido a “Tengo todo”, temas que también inauguran su última producción.
Albarrán (cuyo seudónimo actual es Cone Cahuitl), de traje y sombrero blancos, atrajo con su carisma habitual todas las miradas, que siguieron cada gesto, cada palabra, cada paso frenético por un escenario del que fue dueño absoluto desde el primer al último acorde.
Al público, compuesto por jóvenes de entre 20 y 30 años, poco le importaron las butacas a la hora de bailar con “Eo”, el pop electrónico de “Volver a comenzar", o la cadencia de “El outsider”, tema que las pantallas que completaban la escena acompañaron con imágenes urbanas de estética punk, como stencils y graffittis.
La principal característica del repertorio del combo mexicano, devenido en quinteto con la incorporación en vivo del baterista Luis Ledezma, es la de no detenerse a la hora de echar mano a distintos géneros, lo que les otorga un abanico rítmico que interpretan con soltura.
Lejos de restarles consistencia, la amplitud estilística les brinda la oportunidad de mostrar un excelente manejo de los climas y matices, tanto en lo compositivo como en el ensamble, coronado por la simpática torpeza de algunos intentos coreográficos, con más aire de parodia que pretensiones.
El extenso show tuvo lugar para la reminiscencia folclórica del clásico "Ingrata", los aires latinos de "El puñal y el corazón", el pop romántico de "Eres", el valsecito melancólico "Medio día" y la alegría circense de "El fin de la infancia".
Luego de una hora y media de recital, lo que en principio presagiaba un breve segmento de bises, se convirtió en una segunda mitad del show, en la que la banda, uno de los principales referentes de la escena actual del rock en español, accedió a los pedidos del público para continuar con la lista de temas.
Fue el turno de “María”, “El metro”, “Persianas”, la coreada “Cómo te extraño” y el cierre con “Y es que”, del disco Sino, última producción de los mexicanos que, sin necesidad de más artilugios que la música y el carisma, dejaron al público con ganas de una nueva visita.
viernes, 1 de febrero de 2008
Estimados clientes:
Por medio de la presente se informa que, luego de una extensa licencia sin goce de haberes, las musas se han reincorporado a sus funciones habituales.
Contando con su asesoría,
Sepan disculpar las molestias.
martes, 11 de septiembre de 2007
Rock doble mano (*)
“Atropello Carregal” se bautizaron, con ganas de celebrar la ironía de que algún día un accidente salve a su calle de la abulia. Juan Franke (voz), Guido Parisi (guitarra), Gonzalo Fernández (guitarra y coros), Ignacio Basello (bajo) y Juan Manuel Fernández (batería) supieron traducir la aparente contradicción del nombre en un EP de cinco temas tan sólidos como sorpresivos. “Ecléctico” debiera ser el título de la batea que lo albergue en la disquería.
Como Jeckyl y Hyde, en Atropello Carregal conviven Led Zeppelin con Los Piojos, Divididos con Zappa, y ninguno de ellos parece advertir demasiado la presencia del otro. Ahí está el rock de “Vanidad huerfanita” y su letra mitad autorreferencial, mitad paródica (“te vi sudar al ritmo loco de los pibes/ y cuando el show termina/ sos un superhombre en boliches/ de neohippies cultas”), el funk rabioso de “Fundación rejas y cerraduras”, la impronta rioplatense y dócil de “Desesperadas”, la casi grunge “Todo allá” y el rocanrol con cita beatle de “La vida no garpa”. Cinco temas, cinco músicos, mil influencias, un click. El disco está disponible para su descarga online, desde el sitio de la banda: www.atropellocarregal.com.ar.

(*) Para Revista De Acá
